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Tenencia de armas y su función defensiva

La tenencia de armas y la defensa personal

Muy a menudo las personas que poseen armas olvidan que la función defensiva pistola-FNde la tenencia de armas es salvar vidas. Es por esto que revisar el concepto de que: solo se debe disparar un arma para detener una amenaza, es un punto que debemos concentrarnos en comprender y asimilar correctamente. El problema es que la diferencia entre realizar un disparo para salvar una vida y  cometer un crimen que nos envíe a la cárcel es muy difusa al momento de justificarnos.

Si bien se trata de un concepto relativamente sencillo en el papel, en la realidad es un proceso que no siempre es correctamente comprendido y que muchas veces no termina bien para aquel que en primera instancia pudo actuar en buena fe. Es cierto que la jurisprudencia reconoce y acepta el uso de fuerza letal como defensa ante una amenaza directa, inmediata y mortal para la persona en sí o un tercero en peligro, es lo que se conoce como legítima defensa, pero también especifica limites y alcances a este hecho. Es por eso que, por ejemplo, el nivel de fuerza utilizado debe ser proporcional, es por eso que no podemos usar un método letal para detener una amenaza no letal.

Es aquí donde se pueden presentar la mayor cantidad de problemas al momento de justificar nuestra actuación, ya que en muchos casos, puede ser un concepto que no siempre puede ser objetivo. Muchas personas suelen argumentar que ante una situación en donde los atacantes han resultado heridos, ellos hubieran repelido la agresión más violentamente causando la muerte al agresor, es muy común escuchar frases como “tirar a matar” o “disparar hasta que esté muerto”, pero la cuestión es que este tipo de enfoques son los que no suelen terminar bien. A decir verdad, este tipo de actitudes son las que terminan siendo procesadas con prisión y que muchas veces llevan al público a creer que la justicia defiende a los criminales.




Cuando la auto-defensa es una agresión

Lo que se puede entender de este tipo de actuaciones es que se ha perdido el sentido a la auto-defensa, o a lo que podemos entender como una tenencia de armas responsable. Si consideramos que la principal razón para la adquisición y tenencia de armas es la auto-defensa y la protección de nuestra vida y la de nuestros seres queridos, entonces no podemos aspirar a cumplir bien con nuestra tarea si lo primero que se nos ocurre es querer matar a quien nos agrede. Básicamente nos equivocamos en la premisa de que la idea tras la tenencia de armas no es matar a otra persona, sino que es detener una amenaza mortal hacia nosotros.

En un mundo ideal no serian necesarias las armas para la autodefensa, pero la realidad marca que poco a poco y casi sin obstáculos, la criminalidad aumenta y la delincuencia va tomando nuevos niveles a los que debemos adaptarnos. Hoy en día se están volviendo cada vez más comunes los secuestros, las tomas de rehenes y otras modalidades más violentas de delitos. Esta realidad nos lleva a tomar muy en serio la cuestión de obtener y aprender a utilizar un arma para nuestra protección. Sin dudas lo ideal sería no necesitarla nunca, pero si la situación se presenta es mejor estar lo mejor preparado posible y no lamentar el no haber hecho lo que era necesario para defendernos.

Sin olvidar que la función de un arma es detener una amenaza mortal hacia tenencia de armasnuestra persona o un tercero, debemos recordar que siempre debemos tratar de agotar todos los demás recursos antes de entrar en combate. Hay que recordar que si la agresión cesa por el solo hecho de demostrar que estamos armados, entonces podemos considerar que hemos tenido una gran victoria, a pesar de que otros digan. La idea de que “habría que pegarles un tiro en la cabeza a los delincuentes”, no nos evitara un pasaje por la cárcel,  pero el autocontrol,  el conocimiento de cómo usar un arma y la práctica constante de nuestras habilidades nos permitirán salir airosos de cualquier situación que se nos presente.

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