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Paradigmas de motivación

Sobre los paradigmas de motivación

(Tomado del Manual de Prevención y Seguridad Personal – 1ª Edición)

En este punto es importante darnos cuenta de la diferencia que hay entre cómo son violentas motivaciónlas personas interesadas en la vida y en vivir y en cómo son violentas las personas a quienes no les importa la vida, y la motivación que presenta cada una de ellas.

Una persona del segundo tipo, no tiene nada que perder, así que su violencia se expresará de una manera totalmente diferente a otra que piensa en su vida, su trabajo, su esposa, sus hijos, etc.

Esta gente está acostumbrada a la violencia y lo vive como algo natural y cotidiano. Su motivación son nuestros bienes y no les importa si nos lastiman en el proceso de llegar a ellos.

Para ellos somos su víctima del momento y nada más. Nosotros tenemos lo que ellos quieren y van a tomarlo sin importar que pase con nosotros o nuestras familias. Podemos decir que no somos considerados personas en estos casos, sino medios para conseguir algo que ellos desean.

Cuando se trata de violencia, las personas que tienen interés por vivir casi no son oponentes para quienes no lo tienen. La forma de cambiar esta realidad es cambiando nuestros Paradigmas de Motivación.

Debemos entender que nuestra ventaja es nuestra debilidad:

Ellos no tienen nada que perder, nosotros sí.

Por eso no nos podemos dar el lujo de perder. Nuestras acciones deben ser más inteligentes, más determinadas, más eficientes y efectivas.

Al no poder perder no tenemos otra opción que vencer.

Esto significa salir rápida e inteligentemente de la situación y eliminando la situación de amenaza.

Siglos de supervivencia nos han demostrado que la inteligencia es superior a la fuerza. Pongamos entonces esa inteligencia a funcionar de nuestro lado.



Los delincuentes tienen el instinto desarrollado, nosotros la inteligencia.

Resistir físicamente un ataque o no, puede ser visto como dos cosas contrapuestas y sin embargo son dos caras de una misma moneda.

Son los procesos sicológicos y no los físicos los que determinan si la persona está en estado de resistencia o si está siendo victimizada. Creemos que en una situación de violencia, uno debe tomar siempre la delantera para evitar secuelas físicas o sicológicas de una victimización.

Por eso es tan importante entender rápidamente la situación en la que estamos metidos evitando, por ejemplo, que la negación nos haga perder tiempo o nos haga empeorar la situación como combatir en el momento incorrecto.

El paradigma de motivación debe ayudarnos a centralizar toda nuestra herencia milenaria en motivacionsupervivencia que llevan nuestros genes para actuar según el análisis que hayamos hecho de nuestro agresor, sus objetivos, su experiencia, edad, lugar, armas y drogas que pueda tener, con quien estamos y los tiempos con que contamos.

A modo de ejemplo podemos utilizar la correcta negociación con nuestro agresor. Negociar con él apelando a nuestros intereses (nuestra familia, nuestra vida, nuestro trabajo) no va a mejorar la situación.

En cambio si utilizo sus necesidades comunicándole claramente que no voy a ser un estorbo en su “trabajo” y que va a poder irse sin ningún tipo de problemas, nos da la oportunidad de tranquilizarlo y disminuir la posibilidad de accidentes o heridas innecesarias que sin duda está dispuesto a infringirnos y que pueden detonar una decisión nuestra que podríamos haberla tomado, si fuese necesario, en un momento más conveniente para nosotros.

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