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Seguridad ciudadana y libertad

Libertad y seguridad ciudadana

Según nuestra constitución, se define que el ejercicio de la libertad y la protección de la seguridad ciudadanaseguridad ciudadana, se constituyen como pilares esenciales sobre los que se afirma la convivencia en una sociedad democrática. Esto es un hecho invariable, a pesar de que existen ciertas interpretaciones que se esfuerzan en recalcar que sería conveniente ejercer un cierto control entre el libre ejercicio de los derechos y libertades y la tarea de garantizar la seguridad ciudadana.

Siguiendo esta lógica, que presenta la seguridad en contradicción con el principio de libertad y que viene a defender la postura de que si el ciudadano aspirar a tener más seguridad, eso le va a costar perder libertad o viceversa. Nada más lejos de la realidad presentar este concepto de exclusión entre dos condiciones indispensables para el desarrollo y bienestar de los ciudadanos en una sociedad democrática. Por el contrario, la seguridad es la condición necesaria para a libertad, y no es posible la democracia sin libertad.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos confirma esta orientación, ya que considera que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tiene por base el reconocimiento de la dignidad y derechos de todos los miembros de la familia humana y que, por lo tanto, deben de ser protegidos por un régimen de Derecho. Esto se plantea de forma significativa en el artículo 3º que define que  “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.




Recorte de libertades en pos de la seguridad ciudadana

Tomando en cuenta esa concepción sobre las libertades y la seguridad, hemos de considerar que nuestra sociedad actual tiene muchos desafíos por delante si se desea resolver aquellos problemas que aquejan la convivencia pacífica y el desarrollo de sus individuos. Hoy en día la criminalidad aparece en aumento en nuestro país y el nivel de violencia que se puede apreciar sobrepasa ampliamente a lo que podríamos estar acostumbrados. Ante esto, muchas veces no se aprecian medidas efectivas que apunten a mejorar la situación de la seguridad pública.

Muy por el contrario, en los últimos tiempos se ha visto un aumento en las políticas que seguridad ciudadanacon la excusa de mejorar la seguridad ciudadana, restringen o condicionan algunas libertades civiles, aplicando conceptos como el de “orden público”. Hemos visto que este tipo de estrategias no se enfoca únicamente en la mejora de la seguridad, sino que muy por el contrario, termina siendo utilizada como herramienta para el control de la población y en muchos casos, lamentablemente actuales, es aprovechada por la maquinaria estatal para ejercer represión y violencia contra la población.

Es un hecho que el problema de la inseguridad, así como otros tantos que aquejan nuestra sociedad, debe ser tratado de una manera integral en donde todos los actores sociales y que cada parte componente de nuestra sociedad debe aportar su cuota parte, comenzar a recorrer el camino de los recortes en la libertades individuales no es en ningún modo una solución. Si es cierto que debe permitirse a las autoridades realizar su trabajo y en eso debemos colaborar todos, pero también debemos controlar el alcance de las acciones que se implementan y su efecto en nuestra vida cotidiana. Siempre debemos estar vigilantes sobre aquellos intentos de restringir nuestra libertad. Como ciudadanos responsables debemos ser cuidadosos ante los actos de corrupción y estar atentos a medidas extremas o cuestionables que se realicen en nombre de la seguridad ciudadana.

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