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La otra cara del populismo

Las mascaras del  populismo

Nos hemos convertido en una sociedad de esclavos gracias al populismoengaño del populismo. Hoy en día mientras se pueda tener uno de los últimos modelos de celular, ropa de marca, mirar los partidos de
fútbol en el LCD de 50” y poder estar al tanto de lo que pasa en el programa de chismes de moda, el resto no importa. No tiene importancia si al nacer ya tienes una deuda para pagar que en toda tu vida vas a poder sacarte de encima, no importa si la educación que recibes no te va a servir ni para tomar pedidos en un local de comidas rápidas. No importa si cada vez que sales de tu casa no sabes si vas a volver porque te están esperando en la esquina para robarte lo poco que tengas encima. No solo nos hemos vuelto esclavos de un sistema que favorece a los corruptos, sino que además nos hemos vuelto indiferentes a la decadencia y al caos que el populismo ha gestado en las últimas décadas. Hoy aceptamos lo que nos ponen delante como verdades y cuando intentamos protestar simplemente somos ignorados o bien acusados de retrógrados, traidores, vende-patrias o represores.

Quienes están en el poder han sabido usar muy bien el sistema. Crearon la ilusión de que todo era fácil de lograr y tener gracias a las bondades del populismo, que los gobiernos anteriores eran los que
se negaban a darle beneficios al pueblo. Pero la realidad es que ha sido todo humo y espejos. Prometieron más de lo que podían cumplir y lo que ofrecieron “gratuitamente” ahora es el propio pueblo el que lo debe pagar con mas aportes de sus ya restringidos ingresos. Robaron impunemente y destruyeron empresas e instituciones que se creían solidas, saneadas y perdurables. Gracias a la corrupción y a la ineptitud de quienes están al mando se han perdido millones de oportunidades para ciudadanos que realmente las necesitaban. Aprovecharon años de bonanza que podían haber sido aprovechados para mejorar la infraestructura y funcionamiento del país, pero no, todo ese dinero lo destinaron a pagar a sus adeptos, generando una cultura del asistencialismo y una dependencia que llevara décadas eliminar.




La herencia del populismo

En muchos lugares se jactan de los avances en equidad social y en los populismobeneficios que los gobiernos progresistas han traído a los países
donde gobiernan, pero la realidad marca otra cosa. Gracias al populismo, en algunos países el desabastecimiento y las carencias son evidentes y en algunos casos ya han llegado al alzamiento popular. En otros países la corrupción y el amiguismo han generado mafias y organizaciones que en muchos casos tienen más poder que el propio gobierno. En otros países la inacción de los actuales gobiernos ante el desastre económico no solo hace que se pierda tiempo precioso en reactivar la economía y reorganizar el gasto público, sino que aun se continúa intentando mantener un sistema fallido y negligente.

Los próximos años serán muy difíciles para nuestros países, la recuperación será lenta y no con pocos sacrificios. Veremos como muchas veces se tratara de maquillar la realidad y ofrecer un panorama diferente al que realmente sucedió y sus consecuencias. Tras la pantalla de logros obtenidos y de avances sociales se esconden profundos errores e injusticias que como siempre será el propio pueblo el que las terminara sufriendo y con suerte rectificando. La realidad es que se han perdido años fundamentales para el futuro de nuestros pueblos. Problemas fundamentales de base no han sido resueltos y en algunos casos se han empeorado. Serán al menos dos generaciones las que tendrán que padecer las consecuencias de lo nefasto que han sido estos experimentos sociales realizados por personas con una ideología oportunista, distópica y totalmente ajena al tiempo en que nos encontramos.

Lamentablemente nos hemos creído la brillante puesta en escena de que el cambio sería maravilloso, y hemos pagado con el futuro de nuestros hijos y nietos la experiencia.

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