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La decadencia de la sociedad

De nuevo en la encrucijada de la decadencia

Es muy común escuchar en diferentes ámbitos la famosa frase de “antes esto no pasaba” o decadenciabien, aquella de “lo de antes era mucho mejor”, y sin dudas muchas veces nos vemos en la realización de que estos comentarios tienen mucho de cierto. Es una realidad que en muchos aspectos de nuestro día a día los tiempos pasados eran mejores y hemos caído en una cierta decadencia, pero también es cierto que en otros aspectos hoy en día se tiene acceso a cosas que hace no muchos años eran impensadas.

De todos modos, si bien podemos encontrar que en ciertos aspectos como la medicina, la tecnología y la ciencia en general han avanzado hasta puntos que muchas veces sorprenden y son difíciles de asimilar, también podemos apreciar que hay un retroceso en aspectos relacionados con la vida en sociedad, los valores éticos y morales y la condición humana en general, aspectos que hacen al individuo cada vez más vulnerable y lo arrastran hacia el individualismo y el aislamiento con respecto a los demás.

En estos aspectos podemos encontrar muchas razones que influyen en la decadencia de la sociedad, falla en las políticas socio-económicas, perdidas en la calidad de la educación, delincuencia, narcotráfico,  conflictos bélicos, etc. En definitiva, si analizamos la historia humana, no existen factores realmente nuevos, sino la reaparición de las mismas viejas razones que atacan la estructura misma de una sociedad y que comienzan a debilitarla al punto en que se producen quiebres que, en el mediano y largo plazo, llevan a la ruptura de las instituciones y entidades que la conforman. En definitiva, estamos acercándonos rápidamente a una nueva crisis social en la larga lista de crisis que ha tenido nuestra sociedad desde el origen de los tiempos.




La historia vuelve a repetirse, con otro nombre

Hoy en día vemos como las estructuras e ideologías que hace algunas décadas atrás eran tomadas como cánones inamovibles hoy tambalean frente a las fallas que surgen. Cada vez son más las poblaciones que descontentas con los resultados obtenidos por sistemas que se presentaban infalibles, se alzan en procura de satisfacer sus necesidades básicas y obtener aquello que les fue prometido, solo para darse cuenta que desde el principio no existía una base real en las promesas dadas. Nuevamente nos encontramos ante el mismo problema que ha llevado a incontables civilizaciones e imperios a tambalear y a desmoronarse en la historia.

Nuestra sociedad, basada en principios que si bien mantienen vigencia y son apreciados decadenciapor la gran mayoría, hoy en día se ve atacada por extremismos y planteos que atacan la base misma de nuestra cultura. Conceptos fundamentales como la Libertad, la Propiedad Privada y el derecho a vivir en paz y con seguridad, hoy se ven en riesgo de caer bajo la demagogia de aquellos que intentan instaurar sistemas que prometen paraísos a cambio de obediencia y sumisión. Estructuras que únicamente busca permanecer en el poder para impulsar un modelo de sociedad que convierte al individuo en un simple engranaje dentro de una maquinaria que solo se sirve a si misma. Se trata de proyectos que no representan en lo más mínimo a las mayorías de ciudadanos y lejos están de asegurar una vida digna y en paz.

Lo que parece que no entienden aquellos que dictan los destinos de los demás en este país es que la gente común desea paz, desea tranquilidad y seguridad para ellos y su familia, desea un trabajo digno que permita a los individuos desarrollarse y convertirse en ciudadanos útiles a su país y su sociedad. Eso no se logra con planes asistencialistas y promesas vacías, no se logra con dinero a cambio de obediencia, no se logra con echarle la culpa a los demás de que nuestro sistema no funcione, tampoco se logra aferrándose a medidas y métodos que ya se han probado y solo propician la decadencia de la sociedad, es decir, han resultado nefastos. Si es posible lograrlos con políticas coherentes y basadas en la honestidad de quienes deciden y comandan. Pero en cambio lo único que el pueblo simple y llano ve, es como los que han sido elegidos para gobernar se enriquecen y como la seguridad, la paz, la educación y la libertad prometidas cada vez son sueños más difíciles de alcanzar. En definitiva, lo que el individuo está comenzando a ver, es que los tiempos pasados no eran tan malos como nos hicieron creer y que nos dirigimos hacia una época oscura, insegura y llena de todo aquello que no deseamos y que nos prometieron que nunca volvería a suceder.

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