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Consejos y recomendaciones para almacenar munición

Como almacenar munición de forma segura y efectiva

Contrario a lo que muchos creen, la munición para las armas de fuego tiene una vida útil. Si almacenar municiónbien mucho se habla sobre la tenencia responsable de armas de fuego, no existe un gran debate sobre como almacenar munición de forma adecuada para nuestras armas. Es una realidad que los cartuchos y  todos los proyectiles modernos en general están diseñados y fabricados para durar muchísimo tiempo, incluso puede llegar a superar en buenas condiciones la vida de quien los compra. Eso no significa que no tenga algún tipo de degradación que pueda tornarla inerte o en algunos casos hasta peligrosa para ser manipulada. Veamos a continuación algunos detalles sobre posibles factores de riesgo al almacenar munición y como evitarlos.

Degradación del plomo

Para el caso de los proyectiles encamisados, este punto puede no ser realmente un problema, pero para aquella munición donde la punta es principalmente plomo y se encuentra expuesta puede presentarse algún inconveniente cuando es almacenada por largos periodos de tiempo. Se trata del efecto que produce la humedad, la oxidación y los cambios de temperatura dentro de un espacio cerrado. El riesgo se presenta al inhalar partículas de plomo que se encuentran en el aire donde se han almacenado los cartuchos.  Es por eso que debemos extremar los cuidados al abrir cajas viejas que han permanecido mucho tiempo guardadas.

Una buena manera de controlar la humedad es mediante la utilización de cajas de madera para guardar nuestros proyectiles. Si además agregamos un relleno de aserrín o viruta, mejoraremos aun más la capacidad de absorber humedad y por lo tanto nuestros cartuchos se mantendrán en un ambiente mucho más estable en ese sentido. Asimismo, las cajas de madera rellenas con viruta son más estancas en lo que a temperatura se refiere. Cuanto mayor sea la variación térmica que la munición deba soportar, mayores serán los efectos de la humedad y la oxidación sobre los materiales que componen el proyectil. Es por eso que debemos tratar de mantener nuestras cajas de balas al amparo de las temperaturas extremas. 




Una alternativa excelente para almacenar munición son las cajas herméticas, metálicas o plásticas, en las cuales podemos colocamos un sobre con silica o alguno otro material secante. Esto reduce no solo la incidencia de la humedad sobre los proyectiles, sino que además al ser un contenedor cerrado completamente evita el intercambio de gases con el exterior. Al mismo tiempo, estos contenedores suelen ser de tamaño estándar por lo que podemos apilarlos de mejor manera y maximizar el almacenamiento.

Degradación del fulminante

En comparación con los fulminantes antiguos, usados durante la época en que se utilizaba pólvora negra como principal propelente, los fulminantes modernos no se exponen a químicos corrosivos, esto aumenta considerablemente su vida útil. Existen casos en los que cajas de munición anteriores a la segunda guerra mundial que se mantuvieron en buen estado de conservación, aun podían ser disparados merced al uso de pólvoras y fulminantes modernos. Al igual que con la degradación del plomo, los fulminantes sufren grandemente cuando se exponen a humedad y variaciones de temperatura extrema, es por eso que las mismas recomendaciones vistas anteriormente para su almacenamiento deben ser seguidas para alargar la vida útil de la munición.

Recomendaciones al usar munición antigua

Cuando nos encontramos con proyectiles que ya tienen muchos años de almacenados, esto es almacenar municionmuy común con algunos calibres antiguos o munición que ha sido olvidada en algún estante, debemos considerar algunos puntos antes de probar su funcionamiento. Una inspección rigurosa de la integridad del cartucho debe ser realizada. Principalmente en busca de posibles puntos de oxidación y de señales que indiquen que el cartucho se ha degradado al punto que puede resultar peligrosa su detonación.

Si encontramos manchas rojizas o violáceas en la zona del fulminante eso puede indicar que los componentes del fulminante se han oxidado y ha comenzado a expulsar químicos. Esos cartuchos han de ser desechados de la forma más segura posible. Asimismo, si vemos zonas corroídas en la vaina o la punta presenta daños graves, debemos considerar que el riesgo de usar ese proyectil es muy alto y evitar su utilización.

En definitiva siempre se debe recurrir al sentido común al momento de usar munición antigua. Si mantenemos un stock amplio de proyectiles y cartuchos, siempre priorizar la seguridad y tratar de almacenarlos en un lugar seco, fresco y con pocas variaciones de temperatura. En lo posible realizar una rotación periódica de nuestro stock y descartar aquellos proyectiles que puedan presentar algún detalle que indique degradación. Manteniendo estas simples reglas al momento de almacenar munición, podremos disfrutar de proyectiles de buena calidad por muchos años y sin ningún problema.

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