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Actitud consciente no es paranoia

La base de la actitud consciente: prestar atención a nuestro entorno

Qué ocurre si de pronto nos encontramos de frente con una situación desagradable en la que ni somos protagonistas ni queremos estar envueltos. No actitud conscientees nada fuera de lo común volverse participes de acciones criminales que se desenvuelven a nuestro alrededor y que nos dejan malparados en medio de una acción que no buscamos ni queremos presenciar. Pero la realidad marca que hoy en día es mucho más que posible el que de pronto sin previo aviso, nos podamos ver en medio de una situación de estas características. Si caer en la paranoia, el tener una actitud consciente sobre lo que ocurre a nuestro alrededor cuando nos encontramos en la calle, puede salvarnos la vida.

Normalmente cuando vamos por la calle un día cualquiera, nadie quiere ni busca verse envuelto en una situación violenta o bien ser víctima de un crimen. Lo mas común es que cuando vemos algo fuera de lo normal, algo que no está bien, nuestro primer instinto es desechar nuestras preocupaciones y no dar importancia a lo que nuestros ojos o nuestra intuición nos advierte. Es una realidad que siempre necesitamos mucha evidencia de que algo no está bien antes de darnos realmente cuenta de lo que está sucediendo, y como corresponde, cuando nos damos cuenta ya es tarde para tomar medidas preventivas, en una palabra, salimos con desventaja respecto a la situación en la que nos encontramos, bien sabido es que la acción supera a la reacción, en este caso nuestra actitud consciente falla. En cualquier caso, siempre lo primero que debemos hacer en estos casos en tratar de salirnos de la situación, en una palabra, movernos.




Movernos para evitar ser victimas

Cuando nos referimos a movernos, lo que estamos buscando es protección. Si de pronto nos encontramos en una situación que pone en peligro nuestra vida, lo más sensato es tratar de evitar esa situación abandonando el lugar, en otras palabras, si vemos que vamos a ser abordados por un delincuente, trataremos de salir de su línea de ataque. Incluso cuando ya hayamos sido abordados, es una reacción casi instintiva el tratar de zafarnos de cualquier tipo de limitación que se nos imponga, ya sea una llave que nos inmovilice o la amenaza de un arma. Es una realidad que el mantenernos estáticos lo único que genera es que seamos una víctima más fácil de atacar y someter.

Ponerse en movimiento y salir del camino de la agresión es nuestra mejor reacción cuando nos vemos en peligro, pero es muy importante saber cómo moverse. Entrar en acción no solo se refiere al movimiento físico, sino que también significa que nuestra mentalidad debe estar preparada para afrontar los riesgos y tomar la iniciativa. Aun cuando no estemos buscando los conflictos y pensemos que todo a nuestro alrededor está bien, debemos considerar que en el mundo en que vivimos existe la posibilidad de que en algún momento debamos actuar para defendernos o defender a nuestros seres queridos, por lo tanto, el entrar en movimiento requiere, aunque sea en el fondo de nuestra conciencia, el tener una alternativa para salir de una situación violenta.

Como planteamos anteriormente, el común de las personas no va por la vida buscando conflictos o situaciones desagradables, pero estas ocurren a pesar de nuestra actitud hacia ellas. Por lo tanto, el tomar alternativas para reducir los riesgos y sobre todo evitar convertirnos en víctimas de las situaciones no solo es recomendable, sino que se trata de una actitud consciente y muy responsable.

Hoy en día muchos pueden considerar que el tener una actitud consciente, o sea, el ir por la vida prestando atención al actitud conscienteentorno que nos rodea y viendo la forma en que los demas interactúan con nosotros en la calle, puede rayar con la paranoia, pero también es una realidad que los delincuentes eligen a sus víctimas de entre aquellas que se presentan más distraídas y vulnerables, o sea, más fáciles de abordar y que posiblemente ofrezcan menos resistencia. Entrar en movimiento para evitar una agresión puede ser tan simple como demostrar que uno está atento a los movimientos predatorios de los criminales, pero si esto no funciona como disuasión, entonces el tener conocimientos de cómo defendernos y como presentar una resistencia efectiva hacia un ataque puede ser lo que al fin y al cabo, nos salve el día. En definitiva, es preferible pasar por “paranoico” y no ser simplemente un número más en la estadística.

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